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El poder de las historias · El por qué de todo esto
 

A menudo hablamos de África como si solamente fuera un país, olvidando que el continente lo forman 54 países con todas sus particularidades: los colores de sus tierras, sus culturas, sus riquezas, sus personas, y las historias de esas personas, como la tuya y la mía.
Así es como empieza la locución del tráiler de este proyecto y creemos que es la mejor manera de contextualizarlo.

Para explicar por qué nace Sierra Leone Yoga Project, tenemos que contar tres historias:

La historia de T-Man, un superviviente de la guerra civil sierraleonesa que a través de la práctica y la enseñanza del yoga superó en gran parte los traumas vividos y mostró a cientos de personas cómo comenzar a superar los suyos.

La historia de Ana, una cooperante española que llegó a Sierra Leona para trabajar en un proyecto y no quiso perder la oportunidad de compartir una de las cosas que más le han hecho centrarse en su momento presente, conocerse a sí misma y sentirse bien: el yoga.

Y las historias de Fanta, Mahmudu, Saccoh, Alie, Mohamed, Abu… un grupo de jóvenes de la pequeña ciudad de Kabala que, allá por 2013, estudiaban su último curso de instituto y se reunían después de clase para discutir sobre temas que les interesaban, estudiar y apoyarse mutuamente. 

El hilo conductor que unió estas historias y que hace que, casi cinco años después, sigan entrelazadas, es el yoga

En noviembre de 2013 Ana y Tamba Fayia (T-Man) se vieron por primera vez. Ella tenía la ilusión de dar clases en Kabala y él era el primer profesor de yoga de Sierra Leona y cabeza visible de “Yoga Strength Sierra Leone”, una organización a través de la cual daba clases en barrios con pocos recursos, en el hospital mental de Freetown, en la playa y en el estudio del Estadio Nacional. Tanto Ana como T-Man estaban convencidos de que el yoga era una herramienta que podía ser útil para generar comunidad, empoderar a las personas que lo practican, promover un estilo de vida saludable e incluso podía convertirse en una fuente generadora de ingresos

Así fue como, después de contactar con distintas personas y encontrar un lugar donde practicar, Ana comenzó a dar clases en enero de 2014. Sus primeros alumnos fueron 4 chicos miembros de una pequeña asociación de jóvenes que decidieron darle una oportunidad a esta práctica de la que nunca habían oído hablar. En cuestión de semanas, la terraza del hostal donde practicaban se llenó de chiques jóvenes (y algunes niñes) que, tres veces por semana, se reunían a hacer yoga. 

El interés por el yoga siguió creciendo, unas 15 o 20 personas acudían a cada clase y, en junio de 2014, Ana y T-Man organizaron un taller de profundización para les estudiantes y una práctica comunitaria abierta a todos los niveles y edades. Este fin de semana fue un éxito porque mostró que el yoga es culturalmente aceptado en la comunidad y que muchas personas están abiertas a probarlo. 

En los meses de verano de 2014 el brote de Ébola que había comenzado en Guinea Conakry (el mayor brote de la historia) se fue extendiendo por los países vecinos, entre ellos, Sierra Leona. Gran cantidad de proyectos tuvieron que frenarse por motivos de seguridad sanitaria, incluyendo el nuestro.  Ana abandonó el país después de vivir allí casi un año, las reuniones estaban prohibidas para evitar el riesgo de contagio, así que se suspendieron las clases en colegios e institutos y, por supuesto, las clases de yoga. 

A finales de ese año T-Man sufrió una enfermedad que no pudo ser tratada a tiempo, ya que el sistema de salud estaba totalmente colapsado por la crisis del Ébola, y falleció.

Ana recibió las noticias y sintió, además del inmenso dolor por la pérdida de su amigo, una tristeza inmensa pensando que el legado que él había dejado y el proyecto se perderían en el olvido. Con el paso del tiempo y gracias al contacto de uno de los chicos que asistía a las clases, descubrimos que no fue así, que el pequeño grupo de practicantes de Kabala recuerda con intensidad a T-man y son muy conscientes de lo que el yoga les está haciendo sentir, por eso han mantenido su práctica con lo que recordaban de las clases y han seguido en contacto con Ana. 

Por todo esto nace Sierra Leone Yoga Project.

Queremos que la comunidad de yoga que surgió en Sierra Leona entre 2013 y 2014 no desaparezca, que siga creciendo, que mujeres y hombres, niños y niñas puedan participar, y que los jóvenes de Sierra Leona puedan acceder a esta herramienta de autoconocimiento y fortalecimiento personal para que sean capaces de generar lazos en sus comunidades, ingresos para sostener sus proyectos personales y mantener su ilusión y fuerza para mejorar su futuro. 

Queremos seguir escribiendo esta historia. ¿Nos acompañas?

Nuestro objetivo · Resultados esperados

Fortalecer la comunidad de practicantes de yoga en Sierra Leona.

-Al menos 10 chicas y chicos de diferentes regiones de Sierra Leona se convertirán en profesores de yoga, compartirán su conocimiento con personas con pocos recursos a través de clases gratuitas y podrán generar ingresos a través de clases privadas o en grupo.

-Filmaremos un documental a lo largo de todo el proceso para dar visibilidad a la situación a la que se enfrentan las personas de Sierra Leona (centrándonos especialmente en los jóvenes) y para mostrar cómo el yoga puede ser una herramienta para la cohesión de las comunidades, empoderamiento personal, promoción de una vida saludable y autoconocimiento.  

Nuestro plan ·Descripción de las actividades

Fase I

La primera fase del proyecto consistirá en un viaje de Ana Cortés (profesora de yoga que comenzó las clases en Kabala en 2014) e Iris Rangil (fotógrafa, videógrafa y diseñadora) a Sierra Leona con los siguientes objetivos:

-Encuentro con les alumnes de yoga, revisar cómo han evolucionado sus prácticas y su capacidad de enseñar.

-Ofrecer clases a dichos estudiantes y a posibles futuros alumnos y alumnas de la formación de profesores.

-Visitar las comunidades de yoga en Freetown y otras regiones del país para identificar candidatos y candidatas para la formación de profesores.

-Ofrecer clases en dichas comunidades. 

-Identificar localización para la futura formación de profesores (si es posible con lugar donde alojarse ya que muchos de los posibles alumnos y alumnas vienen de familias con pocos recursos).

-Generar un vídeo y material fotográfico que será el soporte para continuar con la ampliación y crecimiento del proyecto para las siguientes fases y también servirá para generar conciencia de la situación de la juventud en Sierra Leona. 

Fase II

La segunda fase tendrá los siguientes objetivos:

-Estudiantes de yoga de Sierra Leona: mantener la práctica y compartirla para aplicar lo aprendido durante la Fase I.

-Edición y publicación de la primera parte del documental.

-Uso del documental para sensibilización y para conseguir donantes para la fase III.

-Preparación de materiales para la formación de profesores y contacto con les profesores que irán a Sierra Leona en la Fase III.

Fase III

Esta fase se preparará en profundidad durante la Fase II y sus objetivos  serán:

-Llevar a cabo la formación de profesores para al menos 10 chicos y chicas de diferentes regiones de Sierra Leona que se convertirán en profesores de yoga y compartirán su conocimiento tanto con población necesitada de forma gratuita como en cursos privados o en grupo para generar sus propios ingresos.

-Grabación y edición de la segunda parte del documental que servirá para dar visibilidad a la situación de la juventud en Sierra Leona, sus capacidades, posibilidades, etc y cómo el yoga puede ser una herramienta útil en diferentes aspectos de la vida de estas personas. 

Si tienes alguna pregunta respecto al proyecto, alguna sugerencia o quieres colaborar, ¡no dudes en contactarnos!