¿Por qué yoga en Sierra Leona?

Cuando decidí mudarme a Sierra Leona, lo primero que hice fue buscar “yoga Sierra Leone” en Google. Lo que nunca imaginé es que aquella búsqueda sería el desencadenante de un montón de experiencias irrepetibles y del principio de este proyecto tan bonito.

Google me contó en este artículo que Yoga Strength Sierra Leone era el primer (y único) estudio de yoga del país y que su profesor Tamba Fayia (T-Man) no sólo impartía clases en el estudio, sino que también las ofrecía gratuitamente en barrios desfavorecidos y en el hospital mental de Freetown. Toda aquella información hizo que me ilusionara todavía más con el que sería mi próximo hogar. 

Kabala se convirtió en mi lugar de residencia y trabajo habitual, pero una vez al mes viajaba a la capital, donde había un mejor acceso a internet, bancos, etc. De esta manera, al llegar por primera vez a Freetown, conseguí contactar con Tamba (T-Man). Fui a su clase y le conté que tenía la ilusión de dar clases de yoga en Kabala, pero no sabía por dónde empezar. Como él llevaba ya un tiempo dedicándose a ello, me dijo que la forma más sencilla sería contactar con algún grupo o asociación comunitaria. Desde su punto de vista la gente en Sierra Leona estaba acogiendo el yoga con mucha alegría y no iba a ser complicado; además, él quería que yo formara parte del movimiento, y que fuese un apoyo en la zona rural para generar algo más grande: conseguir que el yoga se extendiera por todo el país. 

Al regresar a Kabala, después de la ilusionante reunión, le conté las novedades a Alpha (mi compañero de trabajo). Él era dueño de un hostal con una terraza en una colina desde la que poder ver el atardecer y decidió cedernos ese rinconcito maravilloso para convertirlo en una sala de yoga improvisada. Teníamos el lugar. También me puso en contacto con los chicos que formaban la pequeña agrupación de estudiantes que se reunía allí cada tarde. 

Recuerdo acercarme a hablar con ellos, Saccoh se erigió portavoz y me dijo que probarían eso del “yoga”, pero que necesitaban saber más… Así que una tarde nos reunimos y les hice una pequeña presentación, les enseñé fotos del aspecto de las asanas (posturas) básicas, les expliqué que es una filosofía de vida, que es una manera de mantener el cuerpo sano y la mente concentrada, que es para jóvenes y mayores, y que en Sierra Leona estaba comenzando a crecer y ellos podrían formar parte de una nueva tendencia saludable y positiva para la población.

Les surgieron algunas dudas respecto a horarios, vestimenta, el origen de la práctica... 
Pero lo que más recuerdo de aquel momento son las expresiones de sus caras cuando me preguntaron qué pedía yo a cambio.
Respondí que nada, que solamente vinieran a probar, me dijeran si les gustaba y que si ellos se quedaban contentos, yo también me quedaba contenta.

-Pero, ¿por qué quieres a venir a darnos clases de yoga gratis?

-Porque me hace feliz.

-Ah, vale, tiene sentido…

Por eso comencé a dar clases de yoga en Sierra Leona. Porque me hace feliz, ni más ni menos.